TEXTOS Y POEMAS

Compartimos conocimiento y sensibilidades, rompemos estereotipos.

 

Foto de Silvia Mella – live-cinema de Roi Fernández para el espectáculo “Vencerse é cousa de se tratar”.

Xela Arias (Lugo 1962 – Vigo 2003), poeta, escritora, traductora y docente ha sido la escritora homenajeada en el Día das Letras Galegas 2021.

 

Inconformista y desvinculada de la poesía de su propia generación, “su figura iconoclasta, atractiva, de poeta que se forjó a sí misma a pesar del machismo del mundo literario, une la poesía gallega con la más absoluta contemporaneidad” (Montse Pena Presas). Desde Denuncia do equilibrio (Xerais, 1986), Arias abrió camino en la exploración de la interdisciplinariedad artística (Tigres coma cabalos, Xerais, 1990) y en la reflexión de la maternidad cuando esta no formaba parte del debate público (Darío a diario, Xerais, 1996).

Marcada por la época de la Movida de Vigo, una ciudad que era un hervidero cultural musical, a finales de los años 70-80, donde estallaba el consumo de la heroína, elevados índices de paro, manifestaciones sindicales masivas por la reconversión industrial y movilizaciones feministas, una de las temáticas centrales de su obra será la alineación del individuo por la sociedad.

​​Su última obra, Intempériome (Espiral Maior, 2003), estructurada en tres partes, ÍSPEME o idioma e sábemo suando en sida (único poema de la primera parte), Corazón cuestión y Vencerse é cousa de se tratar, gira en torno a la idea de la muerte, la enfermedad y la marginalización del individuo.

 

En los primeros versos de ÍSPEME o idioma e sábemo suando en sida, tal como nos indica María Xesús Nogueira Pereira (De certo, a vida ía en serio, Chan da Pólvora, 2021), se nos presenta un sujeto situado en los márgenes con sus elecciones de enfermedad “miña querida sida” y etnia “a miña lei, de me nacer negra”, con una marcada conciencia de género.

 

El SIDA, asociado inicialmente a colectivos como toxicómanos, homosexuales o prostitutas, se manifiesta, a los ojos de la sociedad, como un castigo a esos “actos de rebeldía”, “De non deixar de entender castigada dalgunha lei” (Expósito Rabadán, J (2005), “Xela Arias: Verso desnudo”, Madygal (Madr.), 8:33-41) que la autora más tarde cuestiona “E non hai xuíz aquí”, y que sigue de alguna forma presente a través del prejuicio y estigma social frente a las personas con VIH, por lo que el mensaje de su obra sigue siendo actual.

Íspeme o idioma e sábemo suando en sida.

 

A miña querida sida,

veleno que me inoculo cada día como pregaria

ou forma

de Non deixar de me entender castigada dalgunha lei.

 

A miña lei, de me nacer así tan negra por elección.

Máis cotelos para que? Atende, mírame,

mírame agora a sida,

que te quero negra,

negra asombrada fanática africana,

na batalla da historia en ringleira, adiante,

de primeiras feras vós desterrados

para tervos ao fin pacíficas vitorias

nas terras de ninguén que chaman ás casas:

os vosos fogares

asolados de compromisos tan, tan antigos.

 

E costumes, negra.

 

É moi tarde.

O meu home prepara a nosa comida na cociña.

E eu ás presas a nosa cama con aromas de descanso e

sexo.

É cotián, mais a iso os teus poetas preferidos din:

“Que ben ole, meu amor, aí todo entre as túas mans.”

Aínda sempre as súas outras mans nunca neles.

 

Carnavalízasme a vida se a escribes

ou quizais masacras máscaras tan simples que soas habían caer.

 

Aproveito non obstante o proceso e ás veces vencen

as notorias estimas da miña farinxe. Eu declárome,

e xa é bastante. Arrolo a miña sida.

 

(…)

Me desnuda el idioma y me sabe sudando en sida.

 

Mi querido sida,

veneno que me inoculo cada día como plegaria

o forma

de No dejar de entenderme castigada de alguna ley.

 

Mi ley, de nacer así tan negra por elección.

¿Más nudillos para qué? Atiende, mírame,

mírame ahora sida,

que te quiero negra,

negra asombrada fanática africana,

en la hilera de la batalla de la historia, delante,

de primeras fieras vosotros desterrados

para tener al fin pacíficas victorias

en tierras de nadie que llaman a las casas:

vuestros hogares

devastados de compromisos tan, tan antiguos.

 

Y costumbres, negra.

 

Es muy tarde.

Mi hombre prepara nuestra comida en la cocina.

Y yo con prisa en nuestra cama con aromas de descanso y

sexo.

Es algo cotidiano, pero a eso tus poetas favoritos dicen:

“Que bien huele, mi amor, ahí todo entre tus manos.”

Incluso así sus otras manos nunca en ellos.

 

Me carnavalizas la vida si la escribes

o quizás masacras máscaras tan sencillas que caerían solas.

 

Sin embargo aprovecho el proceso y una que otra vez ganan

los notorios estimas de mi faringe. Me declaro,

y ya es bastante. Arrullo mi sida.

 

(…)

[extracto del poema Íspeme o idioma e sábemo suando en sida.]

 

Texto y traducción de Joana Magalhães

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Tiago Alves Costa

La velocidad de la inquietud (un experimento científico-poético)

Por Tiago Alves Costa

Un equipo de investigación mide la velocidad de la inquietud de un poema.

Lo aíslan en una cámara de flujo laminar y bajo su propio eje, examinan el mundo  ¿el miedo?

El experimento avanza y los hechos suceden, violentos.

La pulsación aumenta. Y el poema empieza a desvelarse entre altos y bajos ciclotímicos.

El equipo contiende entre el conocimiento acumulado

y la paradójica isofonía del poema, ¡el nuevo!

Buscan a toda costa un dato, una evidencia, una verdad.

Pero es la vida la que estalla como un animal hambriento        libre     insumiso.

En una supuesta falta de control, el poema sucumbe ante su propio movimiento

Como un choque tectónico, una fuerza que estalla de vida y de muerte.

Sentado en una silla metálica, desamparado, el poeta observa el experimento

Con una mezcla de asombro y lucidez, ante un fenómeno de tan rara índole.

En un momento dado, el poema parece elevarse ante las leyes de la física

Una fuerza pensante y viva que rompe con la normalidad de la cosas, de lo establecido.

Pero en un final anunciado, sus pulsaciones cesan

Y un silencio súbito se instala en la sala     en el mundo.

El equipo de investigación prueba a recuperar la velocidad del poema.

Interpelan al poeta en un intento por salvar su propia obra.

Pero él ya no estaba, abandonara la literatura y saliera por la puerta

[del anonimato

sin esperar al resultado final del experimento].